Cuando Nintendo rompi贸 su trato con Sony a principios de los 90, firm贸 un acuerdo de consolaci贸n con Philips.
Aunque nunca llegaron a lanzar su propio accesorio de CD, el contrato ten铆a una cl谩usula oculta: Philips ten铆a derecho a usar a Mario y Zelda en su propia consola, el CD-i.
Al no contar con el control de calidad ni la supervisi贸n del mism铆simo Shigeru Miyamoto, el resultado fueron tres de los juegos m谩s raros, feos y bizarros de la historia, con animaciones tan espantosas que hoy en d铆a son objeto de burla en todo Internet.

Fuente: archivo retrofuturo
