Falta de una estrategia integral contra el terrorismo: En la década de los 80, durante los gobiernos de Fernando Belaúnde Terry y el primer gobierno de Alan García, no existía una estrategia inteligente basada en la inteligencia para identificar a los verdaderos terroristas.
Las fuerzas armadas actuaban sin directivas claras y aplicaban la táctica de la "tierra arrasada", sin diferenciar entre campesinos humildes y terroristas.
La estrategia del "Soldado Amigo": Al asumir la presidencia en 1990, Alberto Fujimori diseñó una nueva estrategia para vencer al terrorismo enfocada en ganarse primero a los campesinos y a las personas en pobreza mediante asistencia social, maquinaria para abrir caminos y apoyo militar a los pobladores de las zonas rurales que estaban infiltrados por los subversivos.
Asimismo, se crearon las rondas campesinas bajo una estricta labor de observación, vigilancia y seguimiento.
Medidas antiterroristas excepcionales: Tras el cierre del Congreso el 5 de abril de 1992, el gobierno implementó herramientas drásticas y fundamentales como la cadena perpetua para terroristas, la ley de arrepentimiento y el uso de "jueces sin rostro" para evitar que los magistrados fueran intimidados o amenazados.
La captura de Abimael Guzmán: El 12 de septiembre de 1992, gracias a una eficaz estrategia de inteligencia llevada a cabo por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), fue capturado en Lima el cabecilla terrorista Abimael Guzmán Reynoso, presentado posteriormente ante la prensa con una jaula y un traje a rayas.
Pacificación y pacificación nacional: Con la posterior Operación Chavín de Huántar en 1997, se consolidó la derrota definitiva de los grupos terroristas, logrando la pacificación del país y permitiendo que la población y los universitarios retomaran sus actividades en un clima de tranquilidad y desarrollo.